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La Destrucción de América

por David Wilkerson
Traducción por: Daniele Samuel

 

“He aquí, que el nombre del Señor viene desde lejos; su ira es ardiente, grande es su furor; sus labios están llenos de indignación, y su lengua es como un fuego que consume;

su aliento, cual torrente que inunda, llegará hasta el cuello, para zarandear a las naciones con criba de destrucción; y el freno estará en la quijada de los pueblos haciéndolos errar.

Vosotros tendréis cánticos como de noche en que se celebra pascua; y alegría de corazón, como el que va con flauta para venir al monte del Señor al Fuerte de Israel.

Y el Señor hará oír su potente voz y hará ver el descenso de su brazo, con furor de rostro y llama de fuego consumidor, con torbellino, tempestad y piedra de granizo. Isaías 30:27-30

Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo; y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conocen el juicio del Señor. Jeremías 8:7

¡América esta por ser destruida por el fuego! Una imprevista destrucción está cerca y serán pocos en escapar. Inesperadamente, y por una hora, un holocausto de hidrógeno sumergirá a América y esta nación no será mas.

Esto es debido a que América ha pecado contra la luz mas grande. Otras naciones son pecadoras, pero ninguna ha sido inundada de la luz del evangelio como nosotros. Dios juzgará a América por su violencia, por sus crímenes, su ostentación de homosexualidad y sadomasoquismo, la corrupción, el abuso del alcohol y drogas, su religiosidad sin poder, su liviandad y tibieza hacia Cristo, su carrera de divorcios y adulterios, la pornografía indecente, el acoso sexual sobre los niños, sus engaños, los robos, sus películas sucias y sus prácticas ocultas.

En una hora todo acabará. Para una mente natural puede parecer demente advertir a una nación próspera y poderosa: "¡Todo está a punto de terminar! ¡El juicio está cercano! ¡Nuestros días están contados!". La iglesia esta adormecida, las congregaciones somnolientas y los pastores dormitan. Ciertamente muchos estarán riéndose delante de este mensaje. Los teólogos lo rechazan porque no coincide con sus doctrinas. Entre sus almohadas los profetas de paz y prosperidad denunciarán públicamente estas palabras.

No me interesa. Dios ha hecho que mi cara sea de piedra y ha puesto acero en mi espalda. Estoy tocando la trompeta del Señor con todo mi fuerza. Dejen que el mundo entero y la iglesia toda me llamen loco, pero yo tengo que tocar la trompeta y despertar al pueblo de Dios. Lo crean o no, América esta por ser sacudida y se encontrará delante de los horribles juicios. Muchos otros creyentes que tienen una estrecha relación con Dios han oído el mismo mensaje: "¡El juicio está a las puertas! ¡Prepárate y despiértate! "

Apenas recibí este mensaje, comencé a buscar en la Palabra de Dios desde la primera a la última página. Ninguna profecía es válida si no es confirmada por la Palabra de Dios. Así es que he descubierto en la Palabra de Dios los planes de Dios en cuanto al juicio. Él no destruirá mas la tierra con un diluvio, pero si lo hará con fuego. Todos los profetas predicaron un juicio con fuego a las naciones y a los pueblos que hayan abandonado a Dios siendo irreparable sus consecuencias. Sus profecías eran directas ya sea a su generación como a las futuras generaciones culpables de cometer los mismos crímenes contra Dios. Las profecías contra Babilonia e Israel se adecuan a la letra. Pero muchas de estas profecías hacen referencia a los que viven en los últimos días. Pablo dijo: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos." (1 Corintios 10:11).

Probablemente sólo los vencedores aceptarán y oirán el sonido de esta trompeta, pero yo continuo con estas advertencias, porque Dios me ha llamado ser un centinela. Yo continúo oyendo en mis oídos la Palabra de Dios dada a Ezequiel: “Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de su territorio y lo pusiere por atalaya, y el viere venir la espada sobre la tierra, y tocare trompeta y avisare al pueblo, cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y viniendo la espada lo hiriere, su sangre será sobre su cabeza. El sonido de la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre será sobre el; mas el que se apercibiere librará su vida. Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de el a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya. A ti, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte." (Ezequiel 33:2-7)

América es la Moderna Babilonia
Yo creo que la moderna Babilonia, es la América de nuestros días, incluido su sociedad corrupta y su iglesia que se está desvaneciendo cada vez más. América es la única nación en la tierra a quien se le aplica la descripción de Apocalipsis 18, la más grande fornicadora de la tierra con los comerciantes de todas las naciones. La antigua Babilonia fue destruida. Cuando Juan recibió esta visión. Juan vio la destrucción total sucediendo en una hora. “ por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga. Y los reyes de la tierra que han fornicado con ella, y con ella han vivido en deleites, lloraran y harán lamentación sobre ella, cuando vean el humo de su incendio, parándose lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad de Babilonia, la ciudad fuerte; porque en una hora vino su juicio! " (Apocalipsis 18:8-10).

Así como Israel se llama la ciudad de Dios, América representa a Babilonia la ciudad poderosa, un pueblo, una nación. En una hora será destruida y consumida por el fuego.

El juicio caerá en las ciudades más grandes, en los pueblos, con fuego que consumirá completamente a esta nación qué primero era próspera, segura y tranquila. "y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compara mas sus mercancías; Los frutos codiciados por tu alma se apartaron de ti, y todas la cosas exquisitas y espléndidas te ha faltado, y nunca mas las hallaras. Porque en una hora han sido consumidas tantas riquezas." (Apocalipsis 18:11, 14, 17).

La grande águila la de las grandes alas bajará de su alta posición para estar sobre todas las naciones. La vid que fue plantada "en un país de comercio, en una ciudad de comerciantes, cerca de las aguas abundantes está cerca de la muerte. "En un buen campo, junto a muchas aguas, fue plantada, para que hiciese ramas y diese fruto, y para que fuese vid robusta”. (Ezequiel 17:8).

La palabra profética de Dios dada por Ezequiel a Israel, es también palabra de Dios para América: "Diles: Así ha dicho Jehová el Señor:¿Será prosperada? ¿No arrancará sus raíces, y destruirá su fruto, y se secará? Todas sus hojas lozanas se secarán; y eso sin gran poder ni mucha gente para arrancarla de sus raíces. Y he aquí está plantada; ¿será prosperada? ¿No se secará del todo cuando el viento solano la toque? En los surcos de su verdor se secará. Ezequie17:9-10).

¡Oh!, qué horribles juicios están a la puerta, inminente, sobre esta nación que ha dejado de lado la santidad y el arrepentimiento. Escucho al profeta gritar: "Pero fue arrancada con ira, derribada en tierra, y el viento solano secó su fruto; sus ramas fuertes fueron quebradas y se secaron; las consumió el fuego". (Ezequiel 19:12).

Es un día de venganza y juicio contra el pecado. El Señor ha prometido juzgar a Su pueblo que ha despreciado la gracia de Dios". "Pues conocemos, al que dijo: "¡Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor! "Y otra vez: "El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!. (Hebreos 10:30-31).

Repentina destrucción profetizada.
Hemos sido claramente avisados de la destrucción repentina que se cierne sobre nosotros. Los profetas todos, han hablados del fuego consumidor del juicio que golpeará a quien creía ser la reina de prosperidad e imposible de destruirla. Isaías advirtió: "Porque derribo a los que moraban en lugares sublimes; humillo a la ciudad exaltada, la humillo hasta la tierra, la derribó hasta el polvo." (Isaías 26:5).

Josué profetizó de un pueblo que en los últimos tiempos sería rápidamente muerto desaparecido del país: "Si traspasareis el pacto de Jehová vuestro Dios que él os ha mandado, yendo y honrando a dioses ajenos, e inclinándoos a ellos. Entonces la ira de Jehová se encenderá contra vosotros, y pereceréis prontamente de esta buena tierra que él os ha dado" (Josué 23:16). Éste es un principio de juicio presente en la Palabra de Dios.

El profeta que Sofonías tocó una trompeta por la llegada del día de tinieblas, tinieblas y fuego devorador. Su doble profecía habla de una destrucción súbita del país entero. "Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira del Señor; pues toda su tierra será consumida por el fuego de su celo; porque ciertamente destrucción apresurada hará de todos los habitantes de la tierra" (Sofonías 1:18). Todos los profetas parecen agitados por la manera súbita y rápida con que este devorante fuego caerán sobre aquellos que están bajo el juicio divino.

Juan vio en una visión la destrucción de un tercio de la población mundial causada por el fuego y por el azufre. El enemigo tendrá un enorme ejército y armamentos "de cuyas bocas salen fuego, humo y azufre" (Apocalipsis 9:16-17) - imagen que nos hablan de los efectos de los proyectiles nucleares.

La consecuencia de este ataque es que un tercio de la humanidad será destruida. "Un tercio de los hombres fueron muertos por estos tres flagelos: el fuego, el humo y el azufre que salían de las bocas de los caballos" (Apocalipsis 9:18).

Ay de aquellos que se sienten tranquilos, seguros en Sión. Él dice que los creyentes tibios serán vomitados de Su boca. Hablan de palabra de fe, creando para si mismos riquezas, nuevos bienes y gastan la fe en proveerse de bienes egoístas. Ahora puedes decir no tengo necesidad de nada, y dices: ¡Ay, ay de la gran ciudad que estaba vestida de lino fino, de púrpura y de escarlata, y estaba adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas! " (Apocalipsis 18:16).

En una sola hora todo se desvanecerá. Los grandes supermercados, los grandes edificios y las inversiones serán todas quemadas. Los rascacielos se fundirán; el fuego de la venganza divina convertirá las ciudades en desiertos contaminados. ¡Nuestro gobierno, nuestro sistema de transporte, nuestras reservas alimenticias, nuestras redes de comunicación (la radio, televisión) - todo se habrá perdido en una hora! Lean esto, esta todo aquí: "Y sucederá al así como al pueblo, al sacerdote; como al siervo, así a su amo; como a la criada, a su ama; como al que compre, al que vende; como al que presta, al que toma prestado; como al acreedor, como así al deudor. La tierra será enteramente vaciada, y completamente saqueada; porque Jehová ha pronunciado esta palabra. Quebrantada está la ciudad por la vanidad; toda casa se ha cerrado, para que no entre nadie. Porque así será en medio de la tierra, en medio de los pueblos, como olivo sacudido, como rebuscos después de la vendimia. (Isaías 24:2,3,10,13). Isaías está hablando claramente de estos últimos días.

Yo creo que Moisés ha visto nuestros días y profetizó a través del Espíritu que Dios habría enviado un fuego devorador. Su profecía es un aviso escalofriante de lo que está a punto de suceder: "Porque fuego se ha encendido en mi ira, Y arderá hasta lo profundidades del Seol; Devorará la tierra y sus frutos; Y abrazará los fundamentos de los montes. Yo amontonaré males sobre ellos; Emplearé en ellos mis saetas. Consumidos serán de hambre, y devorados de fiebre ardiente y de peste amarga; Dientes de fieras enviare también sobre ellos, Con veneno de serpiente de la tierra" (Deuteronomio 32:22-24). "Porque es una nación que ha perdido el sentido, y no hay en ellos entendimiento" (Deuteronomio 32:28)? Escuchad esta su invitación: "¡Ojalá fueran sabios, que comprendieran esto, y se dieran cuenta del fin que les espera!" (Deuteronomio 32:29). Toda la visión describe lo que sucederá en los últimos días. Éstos son aquellos días y nosotros somos la descendencia de Israel.

¿Cómo hemos podido descuidar todos estos años las advertencias del profeta Joel? Él vio claramente la sangre, el fuego y columnas de humo, viniendo del cielo - antes del grande y terrible día del Señor. "Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columna de humo,. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová." (Joel 2:30-31).

Qué maravilla en los cielos, ver un enorme hongo de humo ascender desde la tierra. Y de la misma manera, será cierto, la sangre, el fuego y el humo, como que también será verdadero de que todos los que invocan el nombre de Cristo serán glorificados: "Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; Porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entra el remanente al cual él habrá llamado" (Joel 2:32).

Pablo habla de un día de venganza tremenda que vendrá sobre quienes ostentan el pecado: "Porque si pecaremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda mas sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios." (Hebreos 10:26-27)

Consideremos ahora a la "dama en el puerto”- la estatua de la Libertad. Al respeto Isaías amonesta en cuanto a la destrucción de una dama autosuficiente: "Dijiste: Para siempre seré señora,; y no has pensado en esto, ni te acordaste de tu postrimería. Oye, pues, ahora esto, mujer voluptuosa, tu que estas sentada confiadamente, tu que dices en tu corazón: Yo soy, y fuera de mi no hay nadie mas; no quedaré viuda, ni conoceré orfandad. Estas dos cosas te vendrán de repente en un mismo día, orfandad y viudez, a pesar de la multitud de tus hechizos y de tus muchos encantamientos. Porque te confiaste en tu maldad, diciendo: nadie me ve. Tu sabiduría y tu misma ciencia te engañaron, y dijiste en tu corazón: Yo, y nadie mas. Vendrá, pues, sobre ti mal, cuyo nacimiento no sabrás; caerá sobre ti quebrantamiento, el cual no podrás remediar; y destrucción que no sepas vendrá de repente sobre ti. (Isaías 47:7-11).

Isaías dice: "Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres." (Isaías 24:6). No un diluvio esta vez, pero si un fuego devorador, Y los pueblos serán como cal quemada; como espinos cortados serán quemados con fuego. Los pecadores se asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quien de nosotros habitará con las llamas eternas? " (Isaías33:12, 14).

Isaías vio al Señor venir en un carro de fuego para juzgar y muchos serán muertos "Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su reprensión con llama de fuego. Porque Jehová juzgará con fuego y con su espada a todo hombre; y los muertos de Jehová serán multiplicados." (Isaías 66:15-16).

Qué descripción horrible de los efectos de un holocausto de hidrógeno se nos da por medio del profeta Isaías: "Y acontecerá que el que huyere de la voz del terror caerá en el foso; y el que saliere de en medio del foso será preso en la red; porque de lo alto se abrirán ventanas, y temblaran los cimientos de la tierra. Será quebrantada del todo la tierra, enteramente desmenuzada será la tierra, en gran manera será la tierra conmovida. Temblará la tierra como un ebrio, y será removida como una choza; y se agravará sobre ella su pecado, y caerá, y nunca mas se levantará. La luna se avergonzará, y el sol se confundirá, cuando Jehová de los ejércitos reine en el monte de Sion y en Jerusalén, y delante de sus ancianos sea glorioso." (Isaías 24:18-20, 23).

Una imprevista disolución - Una fusión
No cometas errores sobre esto, Dios nos avisa de manera clara que será una gran disolución. Yo creo que es inminente. No es casualidad que Pablo habla de "disolución" del cuerpo" físico. "Sabemos de hecho que si esta tienda que es nuestra morada terrena se deshace, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha por la mano del hombre, eterna en los cielos" (2° Corintios 5:1). Pedro nos avisa: "Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡como no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir!, esperando y apresurandoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados se fundirán!" (2 Pedro 3:11-12). David profetizó: "Se arruinaba la tierra y sus moradores; yo sostengo sus columnas. Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino está fermentado, lleno de mistura; y él derrama del mismo; Hasta el fondo lo apurarán, y lo beberán todos los impíos de la tierra." (Salmo 75:3,8)

Dios hará fundir a América, así como ha prometido hacerlo por Israel: "y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mi y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios. Mas los hijos se revelaron contra mi; no anduvieron en mis estatutos, ni guardaron mis decretos para ponerlos por obra, por los cuales el hombre que los cumpliere vivirá; profanaron mis días de reposo. Dije entonces que derramaría mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en el desierto. Mas retraje mi mano a causa de mi nombre, para que no se infamase a la vista de las naciones ante cuyos ojos los había sacado". (Ezequiel 22:20-22).

La copa de iniquidad de América está llena y el tiempo del juicio es sólo una cuestión de tiempo. Los proyectiles letales vendrán del otro lado del polo norte. El terror y un impulso sobrenatural empujarán a los enemigos dar el primer paso: "los cielos y la tierra y todo lo que está en ellos cantarán de gozo sobre Babilonia; porque del norte vendrán contra ella destruidores, dice Jehová" (Jeremías 51:48). Ellos mismos se aterrorizarán por la destrucción y el caos los dispersará sobre toda la tierra: "Jehová de los ejércitos lo decretó, para envilecer la soberbia de toda gloria, y para abatir a todos los ilustres de la tierra. Extendió su mano sobre el mar, hizo temblar los reinos; Jehová mandó respecto a Canaan, " que sus fortalezas sean destruidas. (Isaías 23:9,11).

Zacarías habló entonces de un día cuando Dios habría de llevar a cabo estas palabras: "¡Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad. Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleo en el día de la batalla. (Zacarías 14:2-3). América nunca peleará contra Israel ni tampoco lo protegerá. Dios protegerá a Israel y mandara el fuego sobre nosotros! Si no crees que este juicio está cercano, debe al menos creer que ese juicio es inevitable. Sofonías nos da la prueba de esto."Por tanto, esperadme, dice Jehová, hasta el día que me levante para juzgaros; porque mi determinación es reunir a las naciones, juntar los reinos, para derramar sobre ellos mi enojo, todo el ardor de mi ira; por el fuego de mi celos será consumida toda la tierra. (Sofonías 3:8).

El profeta Isaías es mucho mas explícito. Si tu crees que la Palabra de Dios es verdad, entonces también tiene que creer que Él vaciará y desnudará todos los lugares que él a juzgado: “La tierra será enteramente vaciada, y completamente saqueada; porque Jehová a pronunciado esta palabra." (Isaías 24:3).

Nuestros grandes armamentos serán ineficaces
He aquí, yo traigo sobre esta ciudad... todo el mal que hablé contra ella, porque han endurecido su cerviz, para no escuchar a mis palabras" (Jeremías 19:15). Jeremías reúne a todos los ancianos de Israel para ponerlos en el valle de los hijos de Imer. Allí rompe en muchos pedazos un cántaro y profetizó estas palabras: "Escuchad la palabra del Señor... He aquí, que yo traigo mal sobre este lugar, tal que el que la oyere le retiñan los oídos" (Jeremías 19:3).

El profeta les dijo cosas increíbles que parecían completamente improbables. Era de hecho un período de gran paz y prosperidad; pero él habla ahora de un día de matanzas, de horribles plagas, y un día cuando el Señor fracturará la nación en pequeños pedazos, así como el cántaro destruido (Jeremías 19:6-11). Ellos fueron advertidos que Dios habría hecho inofensivas sus propias armas de guerra y todos sus armamentos no habrían podido salvarlos del enojo de Dios (Jeremías 21:4). Dios les dijo: "¡Pelearé contra vosotros!" (Jeremías 21:5).

Ésta es una advertencia para América. Nuestra potente reserva de armas no puede hacer nada contra lo que Dios ha planificado en contra de nosotros. Lo que fue dicho a los antiguos babilónico, vale también para la moderna Babilonia: "Los valientes de Babilonia dejaron de pelear; se encerraron en sus fortalezas; les faltaron las fuerzas, se volvieron como mujeres; incendiadas están sus casas, rotos sus cerrojos." (Jeremías 51:30). Esta es la razón por la que no habrá un contraataque por parte de esta nación y sus aliados; porque el ataque que sufrirán será tan de repente y desbastador que tendremos que abstenernos de luchar y nuestros misiles quedarán sin ser accionados. Nuestro poder vendrá a menos en el momento del juicio y nuestros aliados serán "como las mujeres" y se rendirán inmediatamente.

Dios está a punto de agitar todos esto que puede agitarse. Está a punto de quebrar en pedazos todo lo que nosotros consideramos sagrado. Está a punto de juzgar esta nación con tal severidad que producirá comezón en los oídos del mundo entero. Las naciones del mundo miraran asombrados: "Pondré a esta ciudad por espanto y burla; todo aquel que pasare por ella se asombrará, y se burlará sobre toda su destrucción. (Jeremías 19:8). Dios mismo luchará contra esta nación, y así como una vez deseo para nosotros cosas buenas, ahora solo planeará cosas malas por la dureza de nuestros corazones: "Aunque suba Babilonia hasta el cielo , y se fortifique en las alturas, de mi vendrán a ellos destruidores dice Jehová." (Jeremías 51:53).

Nuestra herida - como aquella la de Israel – ahora es incurable: "Así habla el Señor: "Incurable es tu quebrantamiento, y dolorosa tu llaga. No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti medicamentos eficaces. (Jeremías 30:12 – 13) Te has fatigado en tus muchos consejos. Comparezcan ahora y te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas, los que cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti. He aquí que serán como tamo; fuego los quemará, no salvarán sus vidas del poder de la llama; no quedará braza para calentarse, ni lumbre a la cual se sienten." (Isaías 47:13-14).


Señales de advertencia
El gran holocausto será precedido de un holocausto más pequeño - los pozos petrolíferos de Medio Oriente arderán y el humo subirán al cielo de día y noche como una señal de advertencia del holocausto mayor que está a punto de venir. Habrá bombas tiradas en los pozos de petróleo y sobre la mercancía, estocadas. Habrá pánico entre los productores de petróleo, los expendedores y en todas las naciones que dependen del petróleo.

Pronto, muy pronto, la pesadilla económica será realidad. ¡Qué tremenda noticias será! Tu, la que moras entre muchas aguas, rica en tesoros, ha venido tu fin, la medida de tu codicia! " (Jeremías 51:13). América se encontrará frente a un período de histeria de masa, con el cerrar de los bancos, el derrumbe de instituciones financieras y nuestra economía se saldrá totalmente de control. El oro y la plata perderá su valor: "Arrojarán su plata en las calles, y su oro será desechado; ni su plata ni su oro lo podrá librarlos en el día del furor de Jehová ; no saciarán su alma, ni llenarán sus entrañas, porque ha sido tropiezo para su maldad. (Ezequiel 7:19). El caos no podrá ser detenido por nuestro gobierno. Ezequiel nos dice que "las manos de las personas del país temblarán de espanto. Yo los trataré según su conducta, yo juzgaré a ellos según lo que merecen; y ellos sabrán que yo soy el Señor" (Ezequiel 7:27). Estas profecías confirman una vez más los juicios decretados por Dios contra las naciones que se han desviado.

Podrán ustedes reírse de esto, pero los temores aquí citados, pronto serán una triste realidad. Numerosos derrumbes financieros, sepultarán nuestra frágil prosperidad y pronto también, el más pesimista sabrá en su corazón que el colapso se ha hecho realidad. Los senadores y los hombres del congreso quedarán sentado sin poder hacer o decir nada que pueda detener este caos. Los líderes políticos, financieros y economistas se aterrorizarán por la proximidad y por los efectos: Hijo de hombre , cuando la tierra pecare contra mi revelándose pérfidamente, y extendiere yo mi mano sobre ella, y le quebrantare el sustento de su pan, y enviare en ella hambre, y cortare de ella hombres y vestías (Ezequiel 14:13). El gran holocausto sucederá a continuación de un colapso económico en América. El enemigo dará sus pasos cuando nosotros seamos débiles y sin ayuda.

América no se arrepentirá
Con el ejemplo del alfarero Jeremías reveló una doble profecía, directo es al antiguo Israel pero también a Israel como la iglesia. El mensaje resuena nuevamente por el Espíritu Santo y pronto se llevarán a cabo: ¿"No podré yo hacer de vosotros como el alfarero, oh casa de Israel? " dice al Señor. "¡He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel. En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, y derribar, y destruir" (Jeremías 18:6-7).

Dios declara el derecho de demoler y destruir una nación entera, una congregación, un ministro de iglesia que se estropeado espiritualmente y se ha vuelto inútil para Él. Hace mas de doscientos años, Dios hizo de esta nación un jarrón maravilloso en Sus manos. la ha puesto en una tierra buena y ha bendecido a sus padres fundadores. Pero el mal es tan grande y la desobediencia tan marcada que Dios ha declarado: "y en un instante hablaré de la gente y del reino, para edificar y plantar. Pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me arrepentiré del bien que había determinado hacerle". (Jeremías 18:9-10).

Esta nación no se ha arrepentido, es mas le ha dado la espalda a La Palabra de Dios, y Dios hará ahora lo qué ha dicho. Sólo un remanente sigue al Señor con todos su corazón, viviendo en obediencia y en total comunión con Él. No hay un real arrepentimiento del corazón. Encontramos líderes en nuestras comunidades que públicamente confiesan no saber siquiera lo que es nacer de nuevo. A Dios solo se le brinda servicio de labios y la Cristiandad evangélica de esta hora solo se ha reducido ha hacer política, o ser tibio, cuando va bien. Esta nación, el gobierno, la iglesia, dan al Señor. Jesús un simple reconocimiento pero ningún arrepentimiento. Experimentamos una gran indignación moral hacia la pobreza, los abortos, los crímenes, las injusticias - y esto está bien - pero no hemos hecho reinar en nuestro corazón a Jesús Cristo como Señor y Rey. Son millones en declararse cristianos, pero sólo una minoría pasará por la puerta estrecha. Dios ha privilegiado a América dándole tiempo y prosperidad, pero ella ha aumentado la maldad y rebelión, haciéndose así mas cierto su juicio,: "Se mostrará piedad al malvado, y no aprenderá justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad y no mirará a la majestad de Jehová. Jehová, tu mano está alzada, pero ellos no ven; verán el fin, y se avergonzarán los que envidian a tu pueblo; y a tus enemigos fuego los consumirá" (Isaías 26:10-11).

Dios prometió preservar a América solo en el caso en que se convierta del mal. En el momento del verdadero arrepentimiento y la verdadera conversión, Él promete cambiar Su mente y retirar el juicio. No hay nada mas claro en la Palabra de Dios que su amenaza contra una nación corrupta: "Como viento solano los esparciré delante del enemigo; les mostraré las espaldas y no el rostro, en el día de su perdición". (Jeremías 18:17).

¡Veo al Dios omnipotente volver lentamente la espalda a esta nación! América esta un paso de cometer el pecado imperdonable, el de resistir al Espíritu Santo. Pronto habrá solo arrepentimiento para los individuos, pero no para la nación. ¿Qué más se podría hacer por América? ¿Se podría haber sido mas paciente de lo que se ha sido hasta ahora?: "¿Qué mas se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? (Isaías 5:4). "Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por caminos no bueno, en pos de sus pensamientos" (Isaías 65:2).

Lo que era inconcebible esta resultando real en América y parte de Canadá, y pocos lo creen. Los profetas de paz y prosperidad a esto contestarán: "Por cuanto has guardado la Palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. (Apocalipsis 3:10). Pero esta nación no ha observado la Palabra de Dios. Como en la iglesia de Sardi, solo son pocos los que han caminado con Cristo y han conservado blancas sus vestiduras sin haberlas contaminado. Y como está escrito: "No te sobrevendrá mal ni plaga tocará tu morada." (Salmo 91:10). Pero la desobediencia y la rebelión hacen abortar las promesas de salvación y protección (vea hebreos 10:26-27).

No escuchen a los profetas de paz y prosperidad. Ellos son ilusos. No han oído la verdadera Palabra de Dios. Ellos no son el espíritu de Elías, Isaías, Ezequiel y Jeremías. Ellos no lloran y no están sufriendo por los pecados de la nación y por el pueblo de Dios. Dios verdaderamente ha preparado un plan, una serie de calamidades horribles contra esta nación, de hecho; su apelación final, es un llamado a volver y rechazar lo hecho mal: "Y dirás: así se hundirá Babilonia, y no se levantará del mal que yo traigo sobre ella; y serán redimidos." (Jeremías 51:64).

El Espíritu me elevó, y me llevo por la puerta oriental de la casa de Jehová, la cual mira hacia el oriente; y he aquí a la entrada de la puerta veinticinco hombres, entre los cuales vi a Jaazanías, hijo de Azur y a Apelatias hijo de Benaías, principales del pueblo. Y me dijo: Hijo de hombre, estos son los hombres que maquinan perversidad, y dan en esta ciudad mal consejo; los cuales dicen: no será tan pronto; edifiquemos casas; esta será la olla, y nosotros la carne! " (Ezequiel 11:1-3).

La alarma de Ezequiel y la dureza del corazón de las personas han producido un vanaglorioso cinismo. Escuchad su fatalista actitud: "Esta ciudad es la olla y nosotros somos la carne" (Ezequiel 11:3). en otros términos: "¡Si el fuego llega, nosotros estaremos allí hasta el fin y nos herviremos en nuestro caldo! " Ésta es la actitud real de la comunidad homosexual; es la actitud de la iglesia rica y tibia; es la actitud de millones de americanos que han oído de las tremendas advertencias y no han movido siquiera un dedo. Hemos tenido la fiesta "huracanes" en que americanos embriagados se han negado a ser evacuados de las Costas del Golfo y han preferido celebrar en el medio de la tormenta. Muchos están muertos, desafiando la furia del huracán a Dios mismo.

Lo qué nosotros estamos viendo en la América de hoy es una gran fiesta del holocausto en la que millones se embriagan, alzan los puños contra Dios, desafiándolo a tirar las bombas. Ellos han dicho: "Ha abandonado Jehová la tierra, y Jehová no ve" (Ezequiel 9:9).

La fiesta americana al borde del juicio
Miles de Cristianos ya han visto la escritura en la pared. ¿Qué hacen los hombres llenos de pecado antes del juicio? Cómo Baldassar, ellos celebran mientras el enemigo está cercano. Un grupo de rock cristiano grita en un micrófono: "Vengan a la fiesta para Jesús". Y es una fiesta para la gran multitud del pueblo de Dios. Con la espada del juicio sobre sus propias cabezas, justifican sus propias acciones diciendo: De todos modos no hay mas esperanzas. Nosotros no podemos resistir nuestros deseos. Nosotros hacemos como nos parezca.

"El adulterio, la fornicación, el divorcio, personas casadas mas de una vez- éstas son las cosas que el pueblo de Dios hace como le parece y le gusta. El Señor dice: "¡Preguntad ahora a las naciones, quien ha oído cosas semejantes. Gran fealdad ha hecho la virgen de Israel. (Jeremías 18:13)

El pueblo de Dios, realmente está haciendo cosas horribles que ni los paganos siquiera lo harían. Ellos no abandonan a sus propios falsos dioses: "Y con todo mi pueblo me ha olvidado, incensando a lo que es vanidad, y ha tropezado en sus caminos, en las sendas antiguas, para que camine por sendas y no por camino transitado." (Jeremías 18:15).

Que cosa horrible dice el Señor. El pueblo de Dios camina ciegamente abandonado los antiguos caminos, los caminos de santidad y teniendo en sus propios corazones la búsqueda del éxito, de la prosperidad y de otras vanidades. ¿No es quizás verdad que para la mayoría de las personas él camino del entusiasmo?

¡No es por consiguiente de sorprenderse ahora, si Dios nos da la espalda y no más Su rostro! Lo estamos olvidando! Escúcheme y contrístense o iglesia de Dios: "Pero mi pueblo se ha olvidado de mi por innumerables días (Jeremías 2:32) sólo una iglesia que ha abandonado a Dios, sólo una iglesia que obsesionada por los deseos pueden volverse tan inmoral y lasciva. Sólo un pueblo sin esperanza puede maquinar tanta maldad. Éstas son aquellos que, después de haber sido reprobados, han endurecido su corazón. Y un corazón duro y sin esperanza pierde todo temor hacia Dios, a la muerte y el juicio.

¿A Quién escucharemos?
No amamos oír hablar estas palabras. Ellos son demasiado duros, demasiado increíble de entender. ¿Cómo puede esta nación, ahora tan feroz, poderosa y próspera derrumbarse de repente y volverse un lugar de sufrimientos y plaga? ¿Quién puede creer esto? ¿Quién está suficientemente al lado de Dios poder oír el sonido de Su trompeta? Ciertamente no los falsos profetas como Pashur (el líder de la Casa del Señor). Él ha abofeteado la cara de Jeremías y lo ha puesto en la cárcel por haber profetizado todas esas tragedias. Los líderes religiosos, predicadores y profetas están diciendo continuamente que los mejores días están a punto de llegar, un tiempo de gloria nacional, éxito, paz y una prosperidad sin el fin. Y se prestan sus mensajes tranquilizadores uno con el otro, para animarse el uno con el otro con sus mentiras. Ellos profetizan que su nación no sufrirá destrucción: "Por cuanto habéis dicho: Pacto tenemos hecho con la muerte, e hicimos convenio con el Seol; cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros, porque hemos puesto nuestro refugio en la mentira, y en la falsedad nos esconderemos; por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure. Y ajustaré el juicio a cordel, y a nivel la justicia; y granizo barrera el refugio de la mentira, y aguas arrollaran el escondrijo. Y será anulado vuestro pacto con la muerte, y vuestro convenio con el Seol no será firme; cuando pase el turbión del azote, seréis de el pisoteados" (Isaías 28:15-18). Jeremías tronó contra ellos: "Y tu Pasur, y todos los moradores de tu casa iréis cautivos; entraras en Babilonia, y allí morirás, y allí serás enterrado tu, y todos los que bien te quieren, a los cuales has profetizado con mentira." (Jeremías 20:6).

La palabra de juicio de Dios no ha sido aceptado por las iglesias ni por sus líderes. Elías quedo solo para seguir a Dios delante de los exclusivos 400 profetas de Baal. Jeremías estaba solo contra el sistema religioso de Judá e Israel. Los principales opositores de su mensaje eran los líderes que estaban en la casa de Dios.

¿Porque Dios usa las trompetas para llamarnos y decirnos de algún juicio inminente? En primer lugar para despertar a Su novia y después para justificar su irá sobre los tibios y los pecadores que serán rechazados. Está profetizado que a la medianoche un grito se oirá y consecuentemente las vírgenes sabias se prepararán. Pablo nos advierte: "Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está mas cerca de nosotros la salvación que cuando creímos. La noche está avanzada. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos de las armas de la luz." (Romanos 13:11-12).

Dios está separando su remanente
En América yo veo que algo está pasando, algo que nunca había visto en toda mi vida. Hay de hecho una sobrenatural descriminación y separación.

Muchos cristianos corren en masa para escuchar a los profetas que predican la prosperidad y la paz sin fin; y suavemente profetizan solo las buenas noticias para nuestro futuro. Jeremías dijo: "Negaron a Jehová, y dijeron: El no es, y no vendrá mal sobre nosotros, no veremos espada ni hambre; antes los profetas serán como el viento porque no hay en ellos palabra; así se hará a ellos ! " (Jeremías 5:12,13). Éstos son aquellos que compran, venden, comen y beben como si el juicio fuera sólo un producto de la imaginación. Están en sus camas confortables y cómodas, no perciben el peligro, están casi inactivos y bailan en el borde del precipicio. Hacen ojito al pecado y se niegan a abdicar a la maldad en la casa del Señor. Son ciegos e ilusos y ni siquiera lo saben! Ellos desechan las palabras de Isaías: “Ahora, pues, no os burléis, para que no se aprieten mas sus ataduras; porque destrucción ya determinada sobre toda la tierra he oído del Señor, Jehová de los ejércitos. (Isaías 28:22).

Pero los ganadores están a punto de surgir a un lugar de santidad, de oración por intercesión y separación de todo lo que es de este mundo. Ellos se han convertido al Señor con todo su corazón, renunciando a las obras oscuras de las tinieblas; sus pecados son expiados y son purificados; ¡están oyendo el sonido de la tormenta inminente y han sentido la alarma de poner todo en orden, sus propias casas porque saben que su Salvador está viniendo de Sion! Ellos han hecho de Cristo su refugio: "Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa. (Isaías 32:2). "Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias. Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu Redentor. Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti." (Isaías 54:7,8,10).

¡La esposa de Cristo la que él está preparando! El verdadero cuerpo de Cristo en la tierra se está uniendo al Espíritu y empezamos a reconocer a la esposa por sus frutos de justicia. La esposa de Cristo será firme en sus sentimientos de paz antes del inminente holocausto: "Tu guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado." (Isaías 26:3).

Dios está diciendo: “Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación. Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra el; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya mas a sus muertos. (Isaías 26:20,21). Esto no significa que tenemos que dejar de evangelizar. ¡Todo lo contrario! Significa simplemente que tenemos que esconder nuestra alma en Él, siendo así protegido por un muro de fuego.

Dejen que los profetas de la prosperidad muestren una sonrisa condescendiente a nuestro santo enojo y a nuestra impelente advertencia de juicio. Ninguno de ellos puede obstaculizar los planes de Dios en reprochar a esta nación sin Dios. Pronto llegará el tiempo en que las oraciones de un Moisés o un Samuel, no podrán cambiar a la mente de Dios: "pero vuestra iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír." (Isaías 59:2). "Mas dijo Jehová: si Moisés y Samuel se pusieran delante de mi, no estaría mi voluntad con este pueblo; échalos de mi presencia , y salgan. Tu me dejaste, dice Jehová; te volviste atrás por tanto, yo extenderé sobre ti mi mano y te destruiré; estoy cansado de arrepentirme. Aunque los aventé con aventador hasta las puertas de la tierra, y dejé sin hijos a mi pueblo y lo desbaraté, no se volvieron de sus caminos. Y te haré servir a tus enemigos en tierras que no conoces; porque fuego se ha encendido en mi furor, y arderá sobre vosotros.(Jeremías 15: 1,6,7,14

También con estas terribles predicciones sobre lo que sucedería, Jeremías les ofreció sin embargo una última oportunidad: "Por tanto así dijo Jehová: si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mi estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y no tu te conviertas a ellos. Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová. Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes." (Jeremías 15:19-21).

Este sonido de trompeta no es la furia de algún maníaco fanático en cuanto al tiempo del retorno de Cristo. Esta misma profecía se ha oído y se ha predicado por numerosos creyentes, hombres de oración e intercesión y mujeres de Dios. La Palabra de Dios declara: "Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele sus secretos a sus siervos los profetas." (Amos 3:7). Además: "Si el león ruge, ¿Quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿Quién no profetizará?" (Amos 3:8).

¿Nosotros, debemos escondernos o evangelizar?
Dios no necesita de América para evangelizar al mundo. Hemos fallado en esta misión. Nuestra nación gasta mas dinero para la comida de los perros, que las misiones. Habrá una última gran cosecha, y está sucediendo, ya, ahora. El Evangelio será anunciado en todo el mundo por un gran ejército de testimonios de nativos de cada nación sobre la tierra. Y la última cosecha del Señor. Incluso el Espíritu de Dios está levantando un cuerpo floreciente de testimonios en China, América del Sur y África que están cubriendo con poderosos testimonios sus naciones. México y América del Sur están abiertos al evangelio y jóvenes evangelistas están en la obra. Ellos no tienen necesidad de planes misioneros, las ordenaciones, las grandes cantidades de dinero o sofisticado equipamiento. Ellos viven con poco dinero, así como hicieron los primeros discípulos y en un tiempo breve cubrirán la tierra con el Evangelio. Y el mensaje será centralizado en el juicio severo de Dios hacia esta Babilonia moderna, rica y sin piedad como señal del inminente fin. Incluso entonces los malos no se arrepentirán como está escrito en el Apocalipsis de Juan.

Extraído por el libro "SET THE TRUMPET TO THY MOUTH" ("Pón la trompeta sobre la boca")
de David Wilkerson - 1985

 



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